Entre las miles de armas que ha asegurado el Ejército mexicano durante la guerra contra el narcotráfico, como la llamó en su momento el entonces presidente Felipe Calderón, se encuentran más de 80 que se consideran especiales por el gran lujo en que fueron diseñadas.

Entre las armas decomisadas se encuentran algunas que en su momento pertenecieron a los narcotraficantes Osiel Cárdenas, Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, así como de otros tantos líderes del crímen organizado como el Z3, el Kariz, el coronel, el 20, el karlz, el stanley, el m70, el comandante, el 85 y el embajador, entre muchos otros.

Los finos acabados y el lujo se muestran en estas armas que están bañadas en oro, que tienen incrustaciones de diamantes, piedras brillantes o pedrería, así como concha nácar y maderas finas.

Tanto en las cachas, los cargadores, en las culatas o en los cañones, los narcotraficantes, a fin de mostrar su poderío utilizando una arma diseñada con exceso de lujos, mandaron a realizarles grabados diversos. Destacan las imágenes de San Judas, Tadeo, leyendas y frases alusivas a la independencia y a la revolución mexicana, a los héroes nacionales Emiliano Zapata y Pancho Villa, a los emblemas de algunos estados de la república, las iniciales de los narcotraficantes, el nombre de mujeres, de famosas marcas de joyas, de la hoja de marihuana o la amapola o simplemente leyendas alusivas al poder y a la muerte.

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